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Main Data
Author: Stefan Zweig
Title: Magallanes
Publisher: epubli
ISBN/ISSN: 9783748571025
Edition: 1
Price: CHF 1.90
Publication date: 01/01/2019
Content
Category: Biografien
Language: Spanish
Technical Data
Pages: 100
Kopierschutz: kein Kopierschutz
Geräte: PC/MAC/eReader/Tablet
Formate: ePUB
Table of contents
'Los libros pueden tener su origen en los más variados sentimientos. Se escriben libros al calor de un entusiasmo o por un sentimiento de gratitud, pero también la exasperación, la cólera y el despecho puede, a su vez, encender la pasión intelectual. En ocasiones, es la curiosidad quien da el impulso, la voluptuosidad psicológica de explicarse a sí mismo, escribiendo, unas figuras humanas o unos acontecimientos; Pero otras veces -demasiadas - impelen a la producción motivos de índole más delicada, como la vanidad, el afán de lucro, la complacencia en sí mismo. En rigor, el que escribe debería dar cuenta de los sentimientos, de los apetitos personales que le han motivado a escoger el asunto de cada una de sus obras. El íntimo origen del libro que aquí veis se me aparece a mí mismo con toda claridad. Nació de un sentimiento algo insólito, pero muy penetrante: la vergüenza.' Fernando de Magallanes, también conocido como Hernando de Magallanes (1480 - 1521), fue un militar, explorador, marino y navegante portugués de linaje noble. Fue nombrado adelantado por la Monarquía Hispánica y capitán general de la «Armada para el descubrimiento de la especería» y comendador de la Orden de Santiago.

Stefan Zweig (1881 - 1942) fue un escritor, biógrafo y activista social austríaco.
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MAGALLANES EN LAS INDIAS


 

Marzo 1505 junio 1512

Losprimeros barcos portugueses que salían del Tajo hacia la lejanía incógnita habían servido al descubrimiento; los segundos procuraban establecer relaciones comerciales con los nuevos territorios descubiertos, en un plan pacifico. La tercera flota ya presenta en su equipo un carácter guerrero. Este triple ritmo caracterizará toda la época colonizadora que empezaba en 25 de marzo de 1505. Durante siglos se repetirá el mismo proceso: primero se erigirá la factoría; luego, la fortificación para su pretendido amparo. A1 principio se negociará pacíficamente con los dominados indígenas; después, así que se disponga de un numero suficiente de soldados, se les tomarán las tierras y, con ellas, toda la mercancía. Diez años han pasado apenas y Portugal, en medio de sus nacientes prosperidades, ya no se acuerda de que su única ambición era tener una modesta participación en el comercio de las especias de Oriente. Los buenos propósitos se desvanecen muy pronto en la bienandanza; desde el día que Vasco de Gama entra en las Indias, siente Portugal el prurito de echar fuera a las demás naciones. Considera el Africa, las Indias y el Brasil como un coto particular. En lo sucesivo, desde Gibraltar a Singapur y a la China, ningún barco cortará los mares ni se atreverá nadie al tráfico en todo el hemisferio si no pertenecen a la nación más pequeña de la pequeña Europa.

Magno espectáculo el de aquel 25 de marzo de 1505, cuando la primera flota de guerra portuguesa que ha de conquistar el nuevo Imperio el más extenso de la Tierra -sale del puerto de Lisboa: un espectáculo sólo comparable en la Historia al de Alejandro Magno atravesando el Helesponto; también aquí el propósito es arduo, por que la flota sale asimismo para subyugar no ya a un pueblo, sino a un mundo. Veinte buques esperan con las velas tensas el mandato del rey para levar anclas; no son barcas abiertas, de pequeña dimensión, como en tiempos de Enrique, sino anchos y ponderados galeones con altos castillos a ambos extremos, poderosos barcos de vela con tres y cuatro mástiles, y tripulados por hombres aptos. A1 lado de los centenares de marineros ejercitados en la guerra, muévense a bordo no menos de mil quinientos soldados armados de punta en blanco y doscientos granaderos; hay, además, carpinteros y artesanos de toda clase, que, una vez en la India, montarán nuevas embarcaciones sobre el terreno.

Bastará una mirada para que cualquiera se dé cuenta de que una flota gigante sólo por una finalidad gigante puede ser impulsada: la toma de posesión de la tierra oriental. No en vano se ha impuesto al almirante Francisco d'Almeida el titulo de Virrey de Indias, ni es casualidad que el primer héroe y navegante de Portugal, Vasco de Gama, almirante de las aguas indicas, haya presidido el equipo de la flota. El propósito militar de Almeida no es dudoso. Almeida va a devastar todas las ciudades comerciales de Indias y del África, a instalar fortificaciones y a establecer una guarnición en todos los puntos estratégicos. Adelantándose a la que sería idea política de Inglaterra, va a hacerse fuerte